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He elegido la capital española, pero cualquier otra ciudad serviría de ejemplo para mostrar y compartir una realidad sobre la que el ser humano deberá empezar a tomar consciencia, pues todos estamos dentro de esta situación y a todos no afecta por igual.

Me estoy refiriendo al compromiso que cada ser humano debe realizar a la hora de programar un viaje. Resulta sumamente atractivo diseñar una escapada de uno o varios días. Buscar algo que visitar en la capital española con tanto patrimonio cultural, nos facilita mucho la labor a la hora de pensar cuantas cosas podemos visitar y conocer.

«Pincho de tortilla - Madrid» de Tamorlan - Trabajo propio. CC
«Pincho de tortilla – Madrid» de Tamorlan – Trabajo propio. CC

Las señas de identidad de un lugar son el mejor reclamo y la mayor carta de presentación de un destino. El patrimonio alimentario local es el valor que mejor expresa la identidad de un territorio, deberíamos tener muy presente este aspecto.

La oferta turística y cultural es tan grande y variada que permite atender y satisfacer a un gran número de personas. La cantidad de monumentos, parques, museos, etc….todo ello responde a un momento determinado de la historia de ese lugar.

No importa el motivo que te ha llevado a elegir Madrid como destino para hacer turismo. Tienes la certeza que el Parque del Retiro no lo han cambiado de sitio, que el Museo del Prado sigue en su lugar, que la Puerta de Alcalá todavía puede ser fotografiada y no es una réplica. En fin, todos esos atractivos turísticos sabes que no se han movido y nos están esperando.

Hay un detalle cultural que más veces de la que deberíamos pasamos por alto y le prestamos muy poquita atención, solo nos acordamos cuando aparece el apetito. La vida nos confronta con el alimento a cada instante.

Viajar a un destino, en este caso Madrid, nos permite ver y disfrutar de una enorme oferta turística en la que cada turista elige su opción preferida. Pero viajar a un destino debería permitirnos igualmente el poder disfrutar y vivir lo que realmente significa el alimento en ese lugar y como consecuencia en el planeta. Este gesto nos permite consciencializar y reconocer la vida en toda su extensión.

El camino a la felicidad pasa por la capacidad y humildad que tiene el ser humano de comprender y reconocer la expresión del alimento local en su lugar de origen.

«Madrid. Mercado de San Miguel» de Paconi - Trabajo propio.
«Madrid. Mercado de San Miguel» de Paconi – Trabajo propio. CC -Wikimedia Commons

Descubrir Madrid, sentir Madrid, vivir Madrid, reconocer Madrid, consciencializar Madrid en su totalidad ocurre cuando un turista ha visto un Museo, un Parque, etc… y a la vez ha disfrutado con su paladar, vista, olfato y tacto un plato conformado con alimentos producidos y transformados en la tierra de Madrid. En caso de que no ocurra así, la experiencia no es máxima.

Una ciudad, un lugar se comprende en su globalidad cuando se digiere todo lo que nos ofrece con todas las partes de nuestro cuerpo.

"Soda syphons - El Rastro - Madrid" by Tamorlan - Trabajo propio CC  Wikimedia Commons -
“Soda syphons – El Rastro – Madrid” by Tamorlan – Trabajo propio CC Wikimedia Commons –

Por poner un ejemplo: imagina que vemos el Museo del Prado y luego elegimos comernos un plato tradicional de la cultura gastronómica madrileña. La realidad actual es reveladora, un porcentaje muy grande de los alimentos que consumimos están producidos y transformados en otros lugares y países diferente al de su consumo. Los ingredientes del plato que queremos degustar están producidos fuera de Madrid y algunos de ellos fuera de España. Esta situación es muy habitual a la hora de poder conformar un plato y en este caso ocurre lo mismo. Degustar un plato de estas características es vivir un viaje al 50 % de las posibilidades.

¿Por que vivir un viaje al 50 % de su potencial si lo podemos experimentar al 100%?

¿A QUIEN BENEFICIA ESTE DESORDEN?

Cuando el equilibrio del reino mineral, reino vegetal y reino animal están en riesgo, el planeta sufre las consecuencias. Sólo el reino humano, si así lo decide, puede cambiar la situación actual.

Artículo de Ismael Ferrer.

Bibliografía consultada:

  • Tratado de Telurología. D.Didier. Ediciones Parientes, 2002.
  • La Nutrición Sensorial. Didier Delrieux & Abigaelle Lacombe Didier. Ediciones Maison Dunoyer, 2012.